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26 de abril de 2013

LA VUELTA AL MUNDO A TRAVÉS DE LOS SELLOS


por Manuel Rodríguez Ortega

Como filatelista que soy (coleccionista de sellos de correo) disfruto la diversidad de temas que abarcan los servicios de entrega de correspondencia de todo el mundo. Desde la fauna y la flora de un país, hasta sucesos históricos y propaganda política, los amantes de este pasatiempo aprendemos "un mundo" de la idiosincracia de otros pueblos y sus gobiernos, transmitidos a través de las estampillas. Desde que Rowland Hill inventó el sello de correo en Inglaterra en 1840, millones de imágenes han desfilado por estos papelitos con goma adhesiva atrás, como evidencia del pago de un envío postal. 

El propósito del sello es que sirva como evidencia del pago que hizo el remitente de la carta o paquete, ya que antiguamente era el destinatario quien pagaba el impuesto. Hill tuvo la idea de cobrarle al emisor de la carta, al ver cómo una campesina pobre tuvo que devolver la correspondencia, al no poder pagarla. Cuando diseñó el primer sello de la historia, conocido como "Penny Black", le puso la palabra "Postage", el precio de un penique y un retrato de la Reina Victoria. No consideró necesario añadirle el nombre del país, porque con la imagen de la reina bastaba. Es por eso que aún hoy día el Reino Unido no incluye su nombre en sus sellos; simplemente coloca una pequeña silueta del monarca de turno.


Presidentes, reyes, emperadores, jeques, políticos, artistas, deportistas, religiosos y exploradores, entre otros, han sido representados por los servicios postales del planeta, acompañados por el costo de sus respectivos sistemas monetarios. De hecho, además del precio y el diseño, un sello suele tener el nombre del país o región que lo emite y sus bordes deben ser perforados, de modo que se puedan extraer fácilmente de la hoja de impresión que contiene muchas estampitas. Con el paso del tiempo, numerosos sellos ganan alto valor, de acuerdo con su antigüedad, contenido, rareza y hasta defectos en su impresión, y pueden alcanzar cientos de miles de dólares.


Prácticamente todos los países del mundo emiten estampillas de correo. Incluso países que ya no existen han dejado sus sellos como legado, los cuales son muy apreciados por los coleccionistas. En el caso de Puerto Rico, bajo el régimen español se llegaron a producir sellos para la Isla, a fines del siglo XIX. Luego de la invasión norteamericana de 1898, nuestro correo fue absorbido por el servicio postal de los Estados Unidos y dejó de producir sellos propios. No obstante, el correo federal ha lanzado ocasionalmente estampillas alusivas a su colonia caribeña. Recordamos el que se dedicó a Roberto Clemente y el sello pequeñito de Luis Muñoz Marín, escrito como "Munoz Marin". Se imprimió uno en 1971 para conmemorar el aniversario 450 de la fundación de San Juan y en la década de 1940 salió uno que reseñaba la primera vez que los puertorriqueños votaron por su gobernador. Recientemente se publicó uno muy bonito de nuestra Julia de Burgos, lo cual me motivó a retomar mi pasatiempo, luego de varios años de tener mis álbumes guardados.


Hay países pequeños que producen abultadas series conmemorativas de estampillas que les generan numerosas ganancias. Entre los temas más utilizados están los que honran al Papa, a la nobleza británica, a los presidentes de Estados Unidos, los artistas de Hollywood y los muñequitos de Disney. Muchos de mis sellos favoritos fueron producidos en Europa Oriental y la antigua Unión Soviética, en pleno auge del comunismo. Sus diseños eran rimbombantes al promover la ideología marxista, el culto a los próceres bolcheviques y el éxito de la tecnología aerospacial.


He descubierto, que en la filatelia se producen numerosas curiosidades históricas y políticas que se plasman en los sellos de correo. Por ejemplo, en el caso de los Emiratos Árabes Unidos, cada uno de sus emiratos publicaba sus sellos por separado: Dubai, Abu Dhabi, Ajman, Fujeira, Sharjah, Ras al Khaima y Umm al Qiwain. Varios países produjeron sellos con cambios de nombre: Alto Volta se convirtió en Burkina Faso; Dahomey se convirtió en Benin; Ceilán se volvió Sri Lanka y Honduras Británica se llama ahora Belice. 

Si seguimos el mapa filatélico, podemos ver que otras naciones se unieron (voluntaria o forzosamente) a otras. El Estado de Hadhramaut se volvió parte de Yemen y las Islas Molucas del Sur fueron anexadas a Indonesia. En este último caso, el movimiento independentista huyó de las islas y se estableció en Holanda, donde fundaron la República de las Molucas del Sur en el exilio. Por otro lado, hay países que permiten que sus regiones o dependencias emitan sus propios sellos. Esto es así en el Reino Unido de Gran Bretaña, cuyas islitas de Man, Guernsey, Jersey, Lundy y Davaar tienen sus propias colecciones. No obstante, en el mercado filatélico pululan las falsificaciones, que se les atribuyen a ciertos países unas ediciones postales que nunca fueron producidas por ellos.


No hay duda que la filatelia, al igual que la numismática (colección de monedas) recoge una diversidad de culturas, sistemas de escritura, recursos naturales y personalidades cada vez que se exhiben nutridas colecciones.  Existen clubes de filatelia alrededor del mundo, entre los que se encuentra la Sociedad Filatélica de Puerto Rico. Sueño con el día en que Puerto Rico vuelva a crear sellos que circulen por todo el mundo y hagan constar que existimos y tenemos nuestra identidad propia y cultura, plasmada en un papelito engomado.

3 de septiembre de 2011

NUESTRA CULTURA HURACANADA





por Manuel Rodríguez Ortega
publicado en el periódico El Hostosiano
agosto 2012


Todos los años, la región del Caribe está alerta ante la posible visita de ese indeseable dios taíno, a la vez implacable y poderoso, cuyo nombre causa terror: Huracán.

La temporada de huracanes, que se extiende de junio a noviembre, nos expone a la formación de fenómenos atmosféricos potencialmente peligrosos. Es deber de todos prepararnos con antelación cada vez que pronostican el azote de una tormenta, pero en Puerto Rico ha evolucionado cierta “cultura huracanada”. Ésta brota tan pronto Susan Soltero nos asusta con la imagen de esa “cosa grande y pelúa” que se asoma por el televisor.

Lo normal sería que ante tal amenaza corriéramos de inmediato al colmado o la ferretería, para apertrecharnos. No obstante, los boricuas somos especialistas en dejarlo todo para última hora y preferimos esperar a que soplen las primeras ráfagas. Ahí es que nos tiramos a la calle como locos a formar filas monumentales en tiendas como “Hom Dipo”, “Wolgrin” o "Cojco", para arrasar con todo. Paneles y tormenteras son necesarios pues hay que proteger las ventanas francesas de la casa. No pueden faltar las plantas eléctricas, porque no podemos pasar el huracán sin luz, televisión y mucho menos sin aire acondicionado. Nos gastamos un dineral en comodidad aunque los vecinos se molesten con el ruido y el humo.

Al llegar al supermercado vaciamos las góndolas de agua embotellada, comidas en lata y cerveza. Somos capaces de matar por una bolsa de hielo, porque no podemos vivir sin agua fría. El alcohol es esencial - aunque declaren ley seca - porque dicen que borrachos se pasa mejor la tormenta.

Una vez encerrados en nuestro cómodo refugio anticiclones, encendemos la radio, el televisor o la laptop con internet para ponernos al día  con los avisos del "Weder Biuro". En las conferencias de prensa siempre sale el gobernador de turno vestido con una ridícula capa amarilla, como si fuera a tirarse a la calle a salvar vidas o apagar un fuego. Detrás del mandatario siempre hay una camarilla de soplapotes y robacámaras de las agencias del gobierno, con cara de pánico aunque se les pida llamar a la calma.

En nuestras casas todo el mundo es meteorólogo: los más viejos todavía se aferran a tradiciones como velar si la cosecha de aguacates presagia mal tiempo. Otros recurren al mapa que reparten en las farmacias para trazar la ruta, aunque no sepan dónde se marca la latitud 17.2 norte y  longitud 62.8. Total, ¿para qué rayos nos sirve un mapita si el ojo del huracán que viene es más grande que Puerto Rico entero?

Los que presumen de optimistas no se cansan de rezongar que "no viene ná, que son exageraciones", mientras se beben la primera Medalla. Una vez se va la luz y comienza el horrible aullido del viento, si no tenemos planta eléctrica hay que buscar en qué entretenerse. Unos sacan del clóset los viejos juegos de mesa, otros se van a la cama o se ponen a rezar para que el huracán se vaya. Los que se aburren adentro se van al balcón y se divierten apostando qué se va a derrumbar primero, si la palma del patio de atrás o el techo de la terraza de enfrente. 

Con ansias esperamos que se acaben las ventoleras para salir a curiosear  y ver qué quedó en pie. La imprudencia boricua se impone, sin importarnos si estamos en medio del ojo a punto de que venga la virazón,. ¿Cuántos no han sido arrastrados por un golpe de agua o se han quedado varados en una calle inundada? Eso les pasa a los presentaos. La tentación es grande: tratar de cruzar el puente de la número 2 con el Jeep, en desafío a la corriente, o sacar el kayak para navegar por las aguas fangosas. Los más arriegados se tiran al mar a surfear para aprovechar la marea ciclónica y coger una buena ola, aunque el diablo se los lleve.

Muchos oportunistas quieren aprovecharse de la repartición de ayudas a los damnificados, y alegan que lo perdieron todo, cuando en realidad les pegaron manguera a los matresses y al televisor viejo. Así actúan para que FEMA se los restituya con otros más nuevos. ¡Que viva el listo del más...!

Sin duda alguna, la llegada de cada huracán es un evento social de múltiples dimensiones, en donde muchos sufren el desalojo y la pérdida de pertenencias, mientras otros simplemente se lo toman a relajo y representan el lado más pintoresco de nuestra "cultura huracanada".

17 de agosto de 2011

RESERVAS NATURALES DE PUERTO RICO



Las reservas naturales son áreas que han sido identificadas por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y designadas como zonas de conservación por sus características ecológicas, geográficas o por el valor social de sus recursos naturales. Son protegidas de las presiones del desarrollo urbano y la explotación de sus recursos para uso comercial.  
Pueden poseer gran valor cultural, histórico, geológico o paisajista. En ellos se permiten realizar varias actividades con un impacto mínimo sobre los ecosistemas, tales como caminatas, natación, acampar, buceo, observación de aves, paseos en bote, etc. Nuestras reservas naturales comprenden toda una serie de ecosistemas con sus características únicas: humedales, montañas, lagunas, manglares, ríos, lagos e islas, entre otros. Entre las reservas naturales de Puerto Rico se destacan:

CAÑO TIBURONES (Arecibo y Barceloneta)
Es el humedal estuarino más extenso de Puerto Rico. Esta zona fue canalizada para uso agrícola, pero tras su abandono resurgió el humedal.

CAÑO BOQUILLAS (Mayagüez)
Es un sistema de pantano estuarino de alto valor ecológico, con una población de Pterocarpus (palo de pollo).

CAÑO MARTÍN PEÑA (San Juan)

Forma parte del Estuario de la Bahía de San Juan. Conecta la Bahía de San Juan con la Laguna San José. Rodeado de manglares, posee un alto valor recreativo. Por allí pasa el paseo peatonal Enrique Martí Coll y es utilizado como ruta del Acuaexpreso.

RESERVA NATURAL DE HUMACAO (Humacao)
Es el pantano de agua dulce más extenso de Puerto Rico, con el bosque de Pterocarpus (palo de pollo) más grande del país. Comprende además las lagunas Mandry y Santa Teresa.

ARRECIFES LA CORDILLERA (al noreste de Fajardo)
Es una cadena de numerosos cayos, islotes y arrecifes, con gran diversidad de vida marina. Constituye el arrecife mejor desarrollado de la costa norte de Puerto Rico.

ARRECIFES DE GUAYAMA (al sur de Arroyo)

Contiene uno de los arrecifes de coral más grandes del país y gran diversidad de vida marina.


ARRECIFES DE TOURMALINE (al oeste de Mayagüez)
Es el sistema arrecifal más distante de nuestras costas, cuyas colonias de corales en su mayoría ya están extintas en el resto del país.

CANAL LUIS PEÑA (Culebra)
Área de conservación entre la Isla de Culebra y el Cayo Luis Peña, para proteger diversos tipos de arrecifes. En esta zona se prohibe la pesca y el anclaje de embarcaciones.

ISLA CAJA DE MUERTOS (al sur de Ponce y Juana Díaz)

Contiene numerosos ecosistemas: Manglares, arrecifes de coral, bosque seco, playas arenosas y rocosas y áreas de anidaje de aves y tortugas marinas. Posee además veredas submarinas, ideales para el buceo.

ISLAS DE MONA Y MONITO (al oeste de Puerto Rico)
Poseen ecosistemas únicos con un alto valor científico, histórico y arqueológico a nivel institucional. Están rodeadas por arrecifes y en Isla de Mona vive la iguana de Mona, endémica de la Isla. En Mona se observa además la migración masiva del cobito (cangrejo ermitaño).

ISLA DESECHEO (al oeste de Puerto Rico)
Sus arrecifes son los más saludables de las aguas de Puerto Rico.

PUNTA PETRONA (Santa Isabel)
Formada por arrecifes, manglares, cayos, dunas y hierbas marinas.

LA PARGUERA (Lajas, Cabo Rojo y Guánica)
Rica en recursos coralinos, manglares, cayos y una bahía bioluminiscente. Son conocidos sus canales en la zona de mangle, así como el cayo Mata la Gata con excelente playa.

LAGUNA TORTUGUERO (Vega Baja y Manatí)
Es la única laguna costera de agua dulce de Puerto Rico. Rodeada de manglares. Conocida por la presencia de caimanes.

LAGUNA JOYUDA (Cabo Rojo)
Laguna costera salobre que posee el fenómeno de la biolumiscencia. Su ecosistema es muy valioso tanto para aves como peces.

LAGUNA CARTAGENA (Lajas)

Laguna de agua dulce, importante para el anidaje de aves acuáticas.

RÍO ESPÍRITU SANTO (Río Grande)
Es el estuario de mayor productividad de peces en Puerto Rico. Posee  humedales tanto de agua dulce como salada. Este río es el único navegable del país.

RÍO INDIO (Vega Baja)
En él se observan rasgos de la topografía kárstica de la zona.

LAS CABEZAS DE SAN JUAN (Fajardo)
Administrada por el Fideicomiso de Conservación. Ubica en la punta noreste de la Isla Grande y posee varios ecosistemas y la Laguna Grande, que es bioluminiscente. Aquí ubica el Faro de las Cabezas, convertido en museo.

BAHÍA BIOLUMINISCENTE DE VIEQUES (Vieques)
Es la única en condición prístina en todo Puerto Rico, ubicada en terrenos antes restringidos por la Marina de Guerra de Estados Unidos.

HACIENDA LA ESPERANZA (Manatí)
Administrada por el Fideicomiso de Conservación, posee gran valor como monumento histórico, colinda con el Río Grande de Manatí y tiene playas de manglares. Fue una hacienda azucarera.

CUEVA DEL INDIO (Arecibo)
Primera cueva designada como reserva natural, por su valor geológico, cultural e histórico. Se localiza en la costa de Arecibo cuyo paisaje es espectacular.

SISTEMA DE CUEVAS Y CAVERNAS DE AGUAS BUENAS 
(Aguas Buenas y Caguas)
Única corriente perenne de agua subterránea que alimenta al Río Grande de Loíza. Contiene una enorme población de murciélagos.

PANTANO CIBUCO (Vega Baja)
Combinación de pantanos de agua dulce y manglares importantes para la vida silvestre, creado por el Río Cibuco.

CIÉNAGA CUCHARILLAS (Cataño y Guaynabo)
Es un importante refugio de aves acuáticas en medio de la Zona Metropolitana.

PUNTA YEGUAS (Yabucoa)
Área de gran valor paisajista.

PUNTA GUANIQUILLA (Cabo Rojo)
Cuenta con impresionantes formaciones rocosas, una laguna costera estacional y presencia de yacimientos arqueológicos.

FINCA BELVEDERE (Cabo Rojo)
Se observan manglares y salitrales.

FINCA SEVEN SEAS (Fajardo)
Hábitat de especies migratorias con dunas y praderas marinas, que colinda con el balneario del mismo nombre.

LAS PIEDRAS DE COLLADO O TETAS DE CAYEY 
(Salinas y Cayey)
Elevaciones de más de 800 metros sobre el nivel del mar. Constituye un patrimonio histórico, cultural y de gran valor paisajista.

MANGLAR DE PUNTA TUNA (Maunabo)
Está poblado por un pantano de cayur, muy raro en Puerto Rico.

TRES PALMAS (Rincón)
Reserva marítima de arrecifes de coral.

5 de agosto de 2011

LOS COGNOMENTOS DE NUESTROS PUEBLOS




Adjuntas: La Suiza de Puerto Rico • Ciudad del Gigante Dormido
Aguada: La Villa de Sotomayor • El Vaticano de Puerto Rico
Aguadilla: Jardín del Atlántico 
Aguas Buenas: Ciudad de Aguas Claras 
Aibonito: Ciudad de las Flores • Jardín de Puerto Rico • Ciudad Fría 
Añasco: Capital del Hojaldre • Capital de la Morcilla • Donde los dioses murieron
Arecibo: La Villa del Capitán Correa • Pueblo del Cetí • Diamante del Norte 
Arroyo: Pueblo Grato  
Barceloneta: Pueblo de las Farmacéuticas • Ciudad de las Piñas • Pueblo de Sixto Escobar
Barranquitas:  Cuna de Próceres • Pueblo de Muñoz Rivera
Bayamón: Ciudad del Chicharrón • Ciudad Vaquera 
Cabo Rojo: Cuna de Betances • Ciudad del Pirata Cofresí • Capital del Turismo Interno
Caguas: Ciudad Criolla de Pura Cepa • Centro y Corazón de Puerto Rico 
Camuy: Ciudad Romántica • Ciudad de las Cavernas
Canóvanas: Ciudad del Baloncesto • Ciudad de las Carreras
Carolina: Tierra de Gigantes
Cataño: Antesala de la Capital • Centinela de San Juan                
Cayey: Ciudad del Torito • Capital del Lechón Asado 
Ceiba: Ciudad del Marlin • Pueblo de la Mina de Hierro
Ciales: Tierra del Café • Cuna de Poetas • Ciudad de la Cohoba
Cidra: Ciudad de la Eterna Primavera • Pueblo de la Paloma Sabanera
Coamo: La Villa Añeja • Ciudad de Aguas Termales
Comerío: La Perla del Plata
Corozal: Capital del Volibol • Pueblo de la Leyenda Dorada • Pueblo del Plátano
Culebra: La Isla Chiquita • Cuna del Amanecer Borincano 
Dorado: Ciudad Más Limpia de Puerto Rico • Ciudad Dorada
Fajardo: Ciudad de Los Cariduros • Ciudad del Sol Naciente
Florida: Pueblo del Río Encantado • Pueblo de la Piña Dulce • Tierra de Mogotes
Guánica: Pueblo del Desembarco • Pueblo de la Amistad 
Guayama: Ciudad Bruja • Ciudad del Guamaní 
Guayanilla: Tierra de Agüeybaná • El pueblo que corre en yegua • Villa de los Pescadores
Guaynabo: Cuna de Baldorioty • Primera Capital de Puerto Rico
Gurabo: Pueblo de las Escalinatas • Hogar del Mapeyé
Hatillo: Capital Ganadera de Puerto Rico
Hormigueros: Pueblo del Milagro • Cuna de Ruiz Belvis • Pueblo del Santuario de la Monserrate
Humacao: Ciudad Gris • Perla del Oriente • Ciudad Musical
Isabela: Capital del Caballo de Paso Fino • Pueblo del Quesito de Hoja • Ciudad Cooperativista
Jayuya: Capital Indígena de Puerto Rico • Tierra Alta de Borikén • Pueblo del Tomate 
Juana Díaz: Cuna de Lloréns • Capital del Mabí Champán • Ciudad de los Reyes Magos • Ciudad del Jacaguas
Juncos: Ciudad del Valenciano 
Lajas: Ciudad Cardenalicia • Ciudad de la Piña Cabezona 
Lares: Pueblo del Grito • Ciudad del Guineo • El Altar de la Patria
Las Marías: Pueblo de la China Dulce
Las Piedras: Pueblo de los Artesanos                                    
Loíza: Capital de la Tradición • Capital de la Herencia Africana 
Luquillo: Capital del Sol • Ciudad del Eterno Verano 
Manatí: La Atenas de Puerto Rico
Maricao: Pueblo de las Indieras • Pueblo del Café
Maunabo: Ciudad Tranquila
Mayagüez: Ciudad de Aguas Puras • La Sultana del Oeste • Ciudad del Mangó 
Moca: Capital del Mundillo • Cuna de Laguerre
Morovis: La Isla menos Morovis 
Naguabo: Pueblo de los Enchumbaos • Pueblo de Diplo                     
Naranjito: Pueblo de los Changos • Pueblo de los Trovadores
Orocovis: Corazón de Puerto Rico • Centro geográfico de Puerto Rico
Patillas: Esmeralda del Sureste • Ciudad de los Vianderos                 
Peñuelas: Valle de los Flamboyanes • Capital del Güiro
Ponce: La Perla del Sur • Ciudad Señorial • Ciudad de las Quenepas 
Quebradillas: Ciudad del Guajataca • La Guarida del Pirata
Rincón: Pueblo del Surfing • Pueblo de los Bellos Atardeceres
Río Grande: Ciudad del Yunque             
Sabana Grande:  Pueblo de los Prodigios • Ciudad del Petate • Ciudad de la Virgen del Pozo 
Salinas: Capital del Mojito Isleño
San Germán: Ciudad Fundadora de Pueblos • Ciudad de las Lomas • Ciudad de las Golondrinas 
San Juan: Ciudad Capital de Puerto Rico • Ciudad de las Losas • Ciudad Amurallada 
San Lorenzo: Ciudad Samaritana 
San Sebastián: Ciudad del Pepino 
Santa Isabel: La Tierra Fértil de Puerto Rico  
Toa Alta: Ciudad del Toa • Tierra del Josco 
Toa Baja: Ciudad Bajo Aguas 
Trujillo Alto:  Pueblo de los Arrecostaos • Pueblo del Macabeo
Utuado: Ciudad del Viví • Tierra de los Cuatro Lagos
Vega Alta: La Vega Costera • Pueblo de los Ñangotaos
Vega Baja: Ciudad del Melao Melao
Vieques: La Isla Nena
Villalba: Pueblo del Gandul • Ciudad Avancina 
Yabucoa: Ciudad del Azúcar • Pueblo de la Yuca 
Yauco: Ciudad del Café • Tierra de los Corsos 

16 de enero de 2011

LA SALSA

El origen de su nombre está en el proceso de fusión de ritmos del Caribe que creó una especie de "mejunje" musical afrocaribeño, popularizado con el nombre comercial de "salsa". Sus influencias abarcan desde el mambo, el son montuno y el guaguancó cubano hasta la bomba y la plena boricuas, pasando por el merengue dominicano y el jazz afroamericano. También obtuvo aportación de la música ritual asociada a la religión Yoruba.

Este género sumamente dinámico y bailable se desarrolló a partir de los años 50 del siglo pasado en la ciudad de Nueva York. Allí convergieron numerosos músicos y cantantes que aportaron los ritmos de sus respectivos países a las llamadas "big bands" de la época. Así se fue cuajando esta nueva expresión musical en los clubes nocturnos de la Gran Manzana. Numerosas orquestas comenzaron a experimentar con estas fusiones, como las de Tito Puente, Tito Rodríguez, Ray Barretto, Larry Harlow, Eddie Palmieri y Willie Colón.

Se integraron instrumentos de percusión como las tumbadoras (también llamadas congas), los bongós y los timbales, provenientes del mambo y el son cubano. También se añadieron instrumentos de viento provenientes del jazz y los big bands, tales como el trombón, la trompeta y el saxofón. Por otro lado, se incorporaron instrumentos folklóricos como el tres cubano, el cuatro puertorriqueño y el güiro, entre otros. 

El nuevo ritmo de salsa evolucionó como uno más rápido que el son, con montuno y estribillo. Su estructura se divide en el "cuerpo" de la canción, cuyo paso inicial es más lento para favorecer la expresión del vocalista. La segunda parte es el "montuno", donde el ritmo se vuelve agresivo y se alternan los coros y los soneos o improvisaciones del cantante. El ritmo básico de la salsa es la clave, en un compás 3/2 o 2/3 con tres notas fuertes y dos débiles, ejecutado con dos palitos que se conocen, precisamente, como claves. El resto de la música se construye alrededor de la clave, agregando compases con el bajo, el güiro, el cencerro o campana y los demás instrumentos de percusión.

Sin duda el repertorio de la salsa se ha nutrido con numerosas influencias, las cuales se reflejan en sus arreglos musicales. Este género fomenta la creatividad de los músicos, quienes dan rienda suelta a su habilidad, sobre todo cuando ejecutan los "solos" en medio de las canciones.

El momento en que realmente "explotó" la popularidad de la salsa fue la fundación de la casa disquera Fania, la cual organizó en 1968 el conjunto "Fania All Stars" que reunió los mejores músicos y cantantes del momento, los cuales recorrieron el mundo con su pegajoso ritmo. Cubanos, puertorriqueños, dominicanos y hasta norteamericanos se juntaron en esta exitosa iniciativa. La aportación de Puerto Rico fue monumental, ya que la mayoría de los artistas eran boricuas, entre ellos Héctor Lavoe, Cheo Feliciano, Ismael Rivera, Roberto Roena, Ismael Miranda, Luis "Perico" Ortiz, Papo Lucca, Pete "Conde" Rodríguez y muchos otros.

Aunque el ritmo salsero se baila a través del planeta,  Puerto Rico fue convirtiéndose poco a poco en la capital de la salsa, toda vez que ha producido a muchos de los mejores exponentes del ritmo. Entre las más notables orquestas que se originaron en este país figuran El Gran Combo de Puerto Rico (considerada como la universidad de la salsa), la Sonora Ponceña, Roberto Roena y su Apollo Sound, Willie Rosario, Bobby Valentín, Tommy Olivencia, Costa Brava, y Raphy Leavitt y la Selecta.

Los cantantes boricuas se han destacado, en su mayoría, como grandes soneros o improvisadores. Entre los más conocidos se encuentran Ismael Rivera, Gilberto Santa Rosa, Domingo Quiñones, Héctor Lavoe, Marvin Santiago, Cano Estremera, Andy Montañez, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Frankie Ruiz, Adalberto Santiago, Luisito Carrión, etc.

Los músicos boricuas en la salsa, se cuentan entre los mejores especialistas en sus respectivos instrumentos, tales como: Papo Lucca, Rafael  Ithier, Richie Ray, Eddie Palmieri (pianistas); Endel Dueño, Tito Puente (timbaleros); Luis "Perico" Ortiz, Juancito Torres, Elías Lopés (trompetistas); Willie Colón (trombonista), Ray Barretto (conguero), Roberto Roena (bongocero); Bobby Valentín (bajista); Yomo Toro (cuatrista), etc.

Esa es la receta: son montuno, guaguancó, clave, soneos, percusión, y después "que le pongan salsa, pa mojar, pa mojar que le pongan salsa..."

4 de octubre de 2010

LA PLENA

Este contagioso ritmo nos identifica tanto como nación que hasta en las huelgas y protestas repicamos los panderos acompañados de consignas. La base de este género, precisamente, la constituyen una serie de panderos con membrana de chivo, cuyo tamaño determina el sonido. Mientras más pequeño, más agudo es su sonido y mientras más grande, más grave el sonido. Usualmente se tocan tres panderos a la vez, de los cuales los más grandes (seguidor y tumbador) se usan para mantener un ritmo constante, mientras que con el más pequeño (requinto) se improvisa con sus repiques agudos.

El origen de la plena se halla en las barriadas urbanas y arrabales del Puerto Rico de inicios del siglo XX, específicamente en el sector la Joya del Castillo en Ponce. Su ritmo cadencioso comenzó a amenizar numerosos bailes en parejas. Contrario a la bomba, donde la percusión antecede a la lírica, en la plena se aprovecha al máximo la lírica. La plena era la base musical para una serie de coplas que narraban todo tipo de situaciones cotidianas, así como sucesos importantes. Por eso se conoció a la plena como "el periódico cantado". Hasta nuestros días han trascendido plenas famosas que trataban temas tan diversos como "Cortaron a Elena", "Tintorera del Mar", "Temporal", "El Obispo de Roma" y muchas otras.

La instrumentación original de la plena consistía (además de los panderos) era la sinfonía de mano o acordeón de botones, el güiro, el cuatro y la marímbola (una caja de madera con unas lengüetas de metal que al tocarlas producen notas graves, como el bajo). No obstante, poco a poco se integraron a la plena instrumentos de viento como el trombón, así como piano y bongó. Este ritmo nacional fue integrado al repertorio de la música jíbara de la montaña, aunque rara vez se tocaba con panderos, sino con cuatro, guitarra, güiro y bongó.

La popularidad de la plena llegó a tal punto que finalmente "se vistió de largo" al ser interpretada por instituciones musicales de la altura de la Orquesta PanamericanaRafael Hernández "El Jibarito", la Orquesta de César Concepción y Rafael Cortijo y su Combo con Ismael Rivera.

Lamentablemente, el auge de la plena fue cediendo ante el surgimiento de géneros foráneos respaldados por empresas discográficas, como el merengue y la salsa. Por suerte, poco a poco se formaron nuevos grupos musicales con el objetivo de revivir la plena con gran éxito, como Los Pleneros del Quinto Olivo, los Pleneros de la 23 AbajoPlena Libre, Plenéalo, Truko y Zaperoko y otros que han llevado la plena alrededor del mundo. Pero hay que admitir que la plena siempre se mantuvo latente en cada esquina, en cada piquete, en cada manifestación de afirmación nacional en donde clamamos que "el pueblo unido jamás será vencido..." 

1 de octubre de 2010

LA BOMBA

Donde se manifiesta con más intensidad la herencia africana del puertorriqueño  es en la bomba, originada en los días de la esclavitud, cuando los negros utilizaban los barriles de alcohol y melaza para ponerles cuero y sacarles ritmo. Este género se caracteriza por sus sonidos fuertes y rítmicos, producidos por los tambores y acompañados con canto. Las canciones se alternan entre verso y coro como respuesta mutua.

Los instrumentos necesarios para interpretar la bomba son unos tambores llamados barriles, la maraca (que usa el cantor o cantora) y los cuá, que son unos palitos que al tocarse sobre una superficie de madera llevan la base del ritmo. Usualmente se tocan tres barriles, dos de los cuales llevan el ritmo constante, producen un sonido grave y se llaman buleadores. El otro barril (primo o subidor) de sonido agudo es el que marca los pasos o piquetes que improvisa el bailador o bailadora. 

El atractivo de la bomba es que constituye un "duelo" entre el bailador y el tocador del primo. Al bailar, las mujeres levantan sus pintorescas faldas - adornadas con elegantes enaguas - para retar al tocador con sus cadenciosos movimientos. Por otro lado los hombres al bailar marcan sus pasos con todo su cuerpo, de modo que el tocador del primo trata de imitarlo. Así se establece el diálogo entre baile y música. 

La bomba se originó en las plantaciones costeras y se ha mantenido en las comunidades donde predominan los boricuas de raza negra: Loíza, Santurce, Ponce, Guayama, Mayagüez y otras. Cada región tiene su estilo particular de tocar la bomba, en lo que se conoce como Seis de Bomba. Algunos de los más conocidos son: sicá, yubá, güembé, bambulaé, cunyá, holandé, leró, mariandá y calindá.

Numerosos exponentes de la bomba la han llevado al sitial que merece este género que no muere y que la han dado a conocer alrededor del mundo. Los Hermanos Ayala, la Familia Cepeda, Majestad Negra, Paracumbé, entre otros, han contribuido a la difusión de uno de nuestros ritmos más populares.

23 de septiembre de 2010

LA FAUNA DE PUERTO RICO




Puerto Rico es un paraíso para las aves, ya que aquí residen numerosas especies, muchas de ellas dispersas por el Caribe y otras que emigran en el invierno desde otros sitios. Para nuestro orgullo, se han identificado alrededor de 17 especies  de aves endémicas; o sea, que no viven en ninguna otra parte del mundo. 

Nuestras aves endémicas son:
Mariquita (Agelaius xanthomus)
Cotorra puertorriqueña (Amazona vittata)
Zumbador verde (Anthracothorax viridis)
Guabairo de Puerto Rico (Caprimulgus noctitherus)
Zumbadorcito de Puerto Rico (Chlorostilbon maugeaus)
Pájaro bobo mayor (Coccyzus vieilloti)
Reinita mariposera (Dendroica adelaidae)
Reinita de bosque enano (Dendroica angelae)
Comeñame (Loxigilla portoricensis)
Mucarito (Megascops nudipes)
Carpintero de Puerto Rico (Melanerpes portoricensis)
Juí (Myiarchus antillarum)
Llorosa (Nesospingus speculiferus)
Reina mora (Spindalis portoricensis)
San Pedrito (Todus mexicanus)
Bienteveo (Vireo latimeri)
Calandria de Puerto Rico (Icterus portoricensis)

También proliferan los anfibios, particularmente los coquíes, de los cuales se han identificado 17 especies. Curiosamente, sólo 2 especies (el coquí común y el coquí de la montaña) cantan "co-qui", mientras otras especies hacen sonidos parecidos a chillidos, gotas cayendo o silbidos. De hecho, sólo los machos cantan porque así atraen a las hembras y espantan a machos rivales. Contrario a la creencia popular de que los coquíes mueren si salen de Puerto Rico, hay coquíes y parientes cercanos (del género Eleutherodactylus) regados por todo el Caribe, la Florida y hasta Hawaii, hasta donde llegaron ocultos en tiestos con plantas. Allá los quieren exterminar pero aquí están amenazados por la pérdida de hábitat y la contaminación. 

Los coquíes se distinguen de otros anfibios en que sus dedos no están unidos por membranas y que no ponen huevos en el agua, sino que los depositan en un "nido" acuoso sobre plantas y otras superficies, en donde nacen ya con sus patitas (no como en el caso de los renacuajos).


Las especies de coquíes de Puerto Rico son las siguientes:
Coquí común (E. coqui)
Coquí de la montaña (E.portoricensis)
Coquí churí (E. antillensis)
Coquí de las hierbas (E. brittoni)
Coquí pitito (E. cochranae)
Coquí guajón (E. cooki)
Coquí de Eneida (E. eneidae) - Se cree extinto
Coquí grillo (E. gryllus)
Coquí de Hedrick (E.hedricki)
Coquí dorado (E. jasperi) - Se cree extinto
Coquí llanero (E. juanariveroi)
Coquí palmeado (E. karlschmidti) - Se cree extinto
Coquí martillito (E. locustus)
Coquí de Mona (E. monensis)
Coquí caoba (E. richmondi)
Coquí duende (E. unicolor)
Coquí melodioso (E. wightmanae) 

El resto de la fauna nativa de Puerto Rico lo componen reptiles como los lagartijos, iguanas, serpientes, tortugas de ríotortugas marinas (que desovan en nuestras costas). Entre los reptiles se destacan especies endémicas como la boa de Puerto Rico (Epicrates inornatus) y la iguana de la Isla de Mona (Cyclura cornuta stejnegeri). También existen la jicotea o tortuga de río (Trachemys stejnegeri) y 13 especies de lagartijos del género Anolis. 

En nuestras playas anidan varias especies de tortugas marinas, tales como:
Tinglar (Dermochelys coriacea)
Carey de concha (Eretmochelys imbricata)
Peje blanco (Chelonia mydas)


Entre los mamíferos nativos sólo se hallan los murciélagos, aunque en el Puerto Rico prehistórico habitaron algunos insectívoros, roedores y edentados, ya extintos. En las aguas costeras viven mamíferos marinos como el manatí (Trichechus manatus) y algunas especies de ballenas y delfines.

En cuanto a los invertebrados, encontramos una enorme variedad de insectos, arácnidos, crustáceos, moluscos y otros.