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La Isla Grande de Puerto Rico no mide 100 millas de largo por 35 millas de ancho (100 x 35) como tradicionalmente se creía. Esta...
13 de febrero de 2019
ANTIGUOS NOMBRES DE PUEBLOS DE P.R.
Adjuntas: Tierras Adjuntas de Utuado (antes Tierras Adjuntas de Coamo)
Aguada: Ermita de San Francisco de la Aguada
Aguadilla: San Carlos Borromeo de la Aguadilla
Aguas Buenas: Aguas Claras
Arecibo: San Felipe Apóstol de Arecibo
Cabo Rojo: San Miguel de Cabo Rojo
Caguas: San Sebastián del Piñal del Barrero
Canóvanas: Loíza
Carolina: San Fernando de la Carolina
Cataño: Hato de las Palmas de Cataño
Cayey: Nuestra Señora de la Asunción de Cayey de Muesas
Coamo: Villa de San Blas de Illescas
Comerío: Sabana del Palmar
Culebra: Isla del Pasaje • San Ildefonso de la Culebra
Dorado: San Antonio del Dorado
Fajardo: Santiago de Fajardo
Florida: Florida Afuera (antiguo barrio de Barceloneta)
Guánica: Nuestra Señora del Socorro de Guánica
Guayama: San Antonio de Padua de Guayama
Guayanilla: Santa María de la Guadianilla
Hatillo: Hatillo del Corazón de Riego
Hormigueros: La Monserrate
Humacao: San Luis del Príncipe de la Ribera del Jumacao
Isabela: San Antonio de la Tuna de Isabela
Juncos: Hatillo de los Juncos
Lares: San José de Lares
Las Piedras: La Ribera de las Piedras
Loíza: Loíza Aldea
Mayagüez: Nuestra Señora de la Candelaria de Mayagüez
Naranjito: San Fernando de Barrionuevo
Orocovis: Barros
Peñuelas: San José de Peñuelas
Quebradillas: San Rafael de las Quebradillas
Rincón: Santa Rosa del Rincón
Salinas: Las Salinas del Abey
San Germán: San Germán de Auxerre
San Juan: Puerto Rico • San Juan Bautista de Puerto Rico
San Lorenzo: San Miguel de Hato Grande
San Sebastián: San Sebastián de Las Vegas del Pepino
Santa Isabel: Santa Isabel de Coamo • Coamo Abajo
Vega Alta: Vega Alta de Espinosa
Vega Baja: La Vega Baja del Naranjal de Nuestra Señora del Rosario
Vieques: Bieke • Isla de Cangrejos • Santiago Méndez Vigo de Vieques
Yauco: Nuestra Señora del Rosario de Yauco
¡TODO ESTÁ A LA VENTA!
Por Manuel Rodríguez Ortega

Visitaron a Puerto Rico unos bonistas norteamericanos, quienes buscaban la forma de cobrar el dinerito invertido en bonos del gobierno de su colonia caribeña. Querían recobrarlo de cualquier manera, pues había varias cosas en esta isla a las que podían sacarle grandes ganancias. Ante un gobierno estatal incapaz de pagar las sumas astronómicas que por muchos años tomó prestados, había que saciar la sed de capital de los bonistas.
Llegaron un día míster Bob Jefferson y su esposa Kate a un pequeño museo de una institución universitaria pública. Se maravillaron con una gigantesca pintura que pensaron les combinaba con su nuevo juego de sala. Sin más contemplaciones, le ordenaron a la directora del museo que empacara "that beautiful cuadrito" para llevarlo a Vermont. De ese modo, se fue "El velorio" de Francisco Oller. Si se cansaban de él, podían venderlo en una subasta.
De paseo por el Viejo San Juan, doña Milly Morrison y sus tres hijos se toparon con una plaza en cuyo centro sobresalía la estatua de un hombre que señalaba a sabe Dios dónde. De inmediato llamaron a los empleados municipales, para que derribaran el monumento de Juan Ponce de León. El plan de miss Morrison era utilizar la pieza para adornar la fuente de su patio en Tampa. Además, también le interesaba el valor del bronce de la figura, que podría fundirse y venderse a buen precio.
No muy lejos de allí, Jake Sheffield se apareció por una plaza de cuyo suelo brotaban chorros de agua que deleitaban a los niños que por allí jugaban. El gringo ordenó a sus asistentes a desalojar al público de allí, porque venía de camino una grúa que arrancaría de cuajo una gigantesca columna de barro, cuyos intrincadas texturas la equiparaban a un tótem. Quedó un enorme hueco en medio del parque, en donde ya no podrían mojarse los nenes. Por fin Sheffield tendría el monumento para su edificio de oficinas en Philadelphia.
El empresario hotelero Rick Fielder venía a Puerto Rico con una sola idea en mente: expropiar terrenos para convertirlos en lujosos complejos turísticos. Con las preciosas playas a lo largo de Puerto Rico, se podría construir un nuevo Hawaii, donde los millonarios disfrutan lo que antes era de uso público. Fielder llegó a Culebra con la intención de apoderarse de playa Flamenco, pero decidió quedarse con toda la isla. Organizó un plan de desalojo inmediato de los pobladores de lo que de ahora en adelante se convertirá en "Snake Island Resort". También le echó el ojo a Vieques, en donde aplicó el mismo plan de evacuación. Decía el americano que le hizo un favor a los isleños, pues ya no tendrían que joderse esperando la lancha.
Estos relatos pueden sonar ridículos y exagerados, pero lo cierto es que la situación actual que atraviesa Puerto Rico, a cargo de una Junta de Control Fiscal impuesta por Washington, se presta para la privatización de su patrimonio histórico, cultural y natural, ante la deuda gigantesca que arrastra el gobierno local. Por muchos años nuestros gobernantes recurrían a la descontrolada emisión de bonos para obtener fondos, como si el crédito jamás se agotara. Financiaron numerosos proyectos de infraestructura, a la vez que otorgaron jugosos contratos a todo aquel que tuviera intereses con el gobierno de turno. Billones de dólares se tomaron prestados, de los cuales se desviaron muchos hacia corruptas conspiraciones y planes fatulos que jamás prosperaron. Le llenaban al ojo al público con cada construcción faraónica que inauguraban, como parte de un "progreso" que se desinfló.
Pero la paciencia de los acreedores se agotó. El gobierno federal creó un mecanismo legal que asaguraría el pago a los que compraron bonos del gobierno de Puerto Rico. Un imperio que se hartó de mandarle fondos multimillonarios a su territorio, mal aprovechados. El americano se cansó de la jauja que se produjo en Puerto Rico, donde gobernantes y contratistas salieron cada vez más ricos con cada administración. Ahora les toca cobrar, y si no hay chavos, no les importa, porque de alguna forma se desquitarán.
Todo está a la venta. Por eso se cierne esa nube negra sobre entidades públicas que - supuestamente - resultan onerosas para el gobierno de Puerto Rico, como son la Universidad de Puerto Rico y la Autoridad de Energía Eléctrica. Se legislan enmiendas para poner a disposición de los desrrollistas una serie de terrenos que eran conservados por su valor ecológico. Se cierran escuelas públicas y se alquilan otras mediante alianzas con el sector privado. Se privatizaron varias autopistas, cuyos propietarios aumentan a su antojo los costos de los peajes. ¿Alguna otra muestra del rumbo que toma este país?
Se percibe un desinterés del gobierno en mejorar la calidad de vida de ciertas comunidades desventajadas, que ubican en zonas que pueden resultar atractivas para ser desarrolladas. Playas, islas, montañas, lagos y áreas panorámicas, entre otras, son codiciadas por aquellos que quieren sacar provecho de ellas, pero primero hay que despoblarlas. ¿Acaso lo están planificando? Ya lo están haciendo, porque todo Puerto Rico está a la venta...

29 de diciembre de 2018
¿NAVIDAD O NAVIDADES?
A pocos días de que culmine este año y comience el próximo, me fijo en la peculiar coincidencia de este fenómeno astronómico con una serie de festividades que definimos como "Navidades". En estos días abundan los regalos, las felicitaciones, las comelatas y la eterna esperanza de de que el siguiente año nos vaya mejor. Hacemos una lista de resoluciones que, al terminar los doce meses, nos decepcionamos al no haber cumplido con la mayoría (o quizás ninguna) de esas resoluciones.
Vuelvo a centrar mi atención en el esperadísimo festejo de diciembre, envuelto en el llamado "espíritu navideño". Arbolitos, guirnaldas, bombillas, regalos, nacimientos y hasta nieve sintética pululan en ese periodo que abarca desde noviembre hasta enero. Por todos lados se escucha ¡llegaron las Navidades...! y en todos los medios de comunicación el comienzo de las fiestas. Si nos deseamos "una Feliz Navidad", ¿por qué nos referimos a ella en plural? ¿Acaso se celebra más de una Navidad al mismo tiempo?
Pues sí, parece que convergen varios tipos de Navidad, particularmente en Puerto Rico. Por un lado existe la Navidad religiosa, la que conmemora el nacimiento de Jesucristo (aunque no haya certeza de cuándo o dónde nació). Toda una iconografía cristiana se creó alrededor del niño: la Virgen, José, los pastores, la mula y el buey, etc. Los devotos celebran una serie de fechas especiales, como el Adviento, las Misas de Aguinaldo, la Misa de Gallo y la Epifanía (conocida también como Día de los Reyes Magos). A estos personajes legendarios se les ha atribuido diversos nombres, orígenes y apariencia a través de los siglos. Incluso en Puerto Rico les cambiamos su medio de transporte, de camellos desérticos a caballos criollos.
Existe otra Navidad muy distinta, ajena a nuestra tradición tropical e impuesta por los norteamericanos y sus emporios mercantilistas. Esa Navidad de nieve, venados, duendes y Santa Claus en trineo vino acompañada de una arrolladora ofensiva consumerista, toda vez que el viejo panzón entrega sus regalos antes que los Reyes Magos. Definitivamente, el "Merry Christmas" americano ha opacado nuestras tradiciones, las cuales se niegan a morir y luchan como gato boca arriba.
Muy relacionada con las primeras dos Navidades, aflora la Navidad consumista, donde comprar y comprar se convierte en una pesadilla, sin importar cuánto se gaste y cuántas horas haya que esperar en la fila del "Viernes Negro". El propósito es regalarle a todo el mundo, sin importar si te descuadras con las tarjetas de crédito. Todo para que la nena y el nene reciban sus regalos, ya sea de Santa Claus, los Reyes o el Niño Jesús.
Asoma una cuarta Navidad, embadurnada de grasa y de alcohol, gracias al consumo desmedido de alimentos y bebidas que apenas consumimos durante el resto del año. De pronto la demanda por el lechón y la morcilla se dispara. El arroz con gandules y el tembleque nunca faltan en cada fiesta, acompañadas –por supuesto– del famoso pitorro curao o el coquito. El hambre se sacia con numerosos antojitos de la cocina criolla que son difíciles de conseguir fuera de Navidad.
No se puede obviar la Navidad musical, donde cada año estrenan nuevas producciones discográficas de dudosa inspiración navideña, donde predomina la vulgaridad y el doble sentido. A la hora de organizar una parranda, todo el mundo se cree que es músico, aunque no sepa tocar ni los palitos y tenga el "kit parrandero" hecho en China. A fin de cuentas, lo que importa es alborotar con tal de colarse en una fiesta y cachetear lo que haya en la alacena, como parte de un canturreo desafinado.
Aprovechando la oscuridad de la noche, aparece una Navidad atada al fin de año: la explosiva. Desde mucho antes que comience el mes de diciembre, los amantes de la pirotecnia se apertrechan de todo tipo de siquitraque, sea legal o clandestino. Lo que importa es que alboroten lo más posible, aunque es sabido que muchos de esos explosivos son sumamente peligrosos. Pero vale el riesgo un gran estruendo para despedir el año. Otros recurren a la nefasta costumbre de disparar al aire, con las consecuencias trágicas que conocemos.
No se puede perder de vista la Navidad festiva, con numerosos eventos masivos que se relacionan, pero a la misma vez se distancian, del llamado espíritu navideño. Presenciamos los excesos que se cometen en la celebración del Día de Los Santos Inocentes en Hatillo, así como el caos que ocurre en las Fiestas de la Calle San Sebastián del Viejo San Juan, a las que muchos consideran como la culminación de la época navideña.
En fin, que todas estas Navidades se entremezclan para construir la que posiblemente sea el festejo navideño más prolongado del mundo, al estilo puertorriqueño.
Vuelvo a centrar mi atención en el esperadísimo festejo de diciembre, envuelto en el llamado "espíritu navideño". Arbolitos, guirnaldas, bombillas, regalos, nacimientos y hasta nieve sintética pululan en ese periodo que abarca desde noviembre hasta enero. Por todos lados se escucha ¡llegaron las Navidades...! y en todos los medios de comunicación el comienzo de las fiestas. Si nos deseamos "una Feliz Navidad", ¿por qué nos referimos a ella en plural? ¿Acaso se celebra más de una Navidad al mismo tiempo?
Pues sí, parece que convergen varios tipos de Navidad, particularmente en Puerto Rico. Por un lado existe la Navidad religiosa, la que conmemora el nacimiento de Jesucristo (aunque no haya certeza de cuándo o dónde nació). Toda una iconografía cristiana se creó alrededor del niño: la Virgen, José, los pastores, la mula y el buey, etc. Los devotos celebran una serie de fechas especiales, como el Adviento, las Misas de Aguinaldo, la Misa de Gallo y la Epifanía (conocida también como Día de los Reyes Magos). A estos personajes legendarios se les ha atribuido diversos nombres, orígenes y apariencia a través de los siglos. Incluso en Puerto Rico les cambiamos su medio de transporte, de camellos desérticos a caballos criollos.
Existe otra Navidad muy distinta, ajena a nuestra tradición tropical e impuesta por los norteamericanos y sus emporios mercantilistas. Esa Navidad de nieve, venados, duendes y Santa Claus en trineo vino acompañada de una arrolladora ofensiva consumerista, toda vez que el viejo panzón entrega sus regalos antes que los Reyes Magos. Definitivamente, el "Merry Christmas" americano ha opacado nuestras tradiciones, las cuales se niegan a morir y luchan como gato boca arriba.
Muy relacionada con las primeras dos Navidades, aflora la Navidad consumista, donde comprar y comprar se convierte en una pesadilla, sin importar cuánto se gaste y cuántas horas haya que esperar en la fila del "Viernes Negro". El propósito es regalarle a todo el mundo, sin importar si te descuadras con las tarjetas de crédito. Todo para que la nena y el nene reciban sus regalos, ya sea de Santa Claus, los Reyes o el Niño Jesús.
Asoma una cuarta Navidad, embadurnada de grasa y de alcohol, gracias al consumo desmedido de alimentos y bebidas que apenas consumimos durante el resto del año. De pronto la demanda por el lechón y la morcilla se dispara. El arroz con gandules y el tembleque nunca faltan en cada fiesta, acompañadas –por supuesto– del famoso pitorro curao o el coquito. El hambre se sacia con numerosos antojitos de la cocina criolla que son difíciles de conseguir fuera de Navidad.
No se puede obviar la Navidad musical, donde cada año estrenan nuevas producciones discográficas de dudosa inspiración navideña, donde predomina la vulgaridad y el doble sentido. A la hora de organizar una parranda, todo el mundo se cree que es músico, aunque no sepa tocar ni los palitos y tenga el "kit parrandero" hecho en China. A fin de cuentas, lo que importa es alborotar con tal de colarse en una fiesta y cachetear lo que haya en la alacena, como parte de un canturreo desafinado.
Aprovechando la oscuridad de la noche, aparece una Navidad atada al fin de año: la explosiva. Desde mucho antes que comience el mes de diciembre, los amantes de la pirotecnia se apertrechan de todo tipo de siquitraque, sea legal o clandestino. Lo que importa es que alboroten lo más posible, aunque es sabido que muchos de esos explosivos son sumamente peligrosos. Pero vale el riesgo un gran estruendo para despedir el año. Otros recurren a la nefasta costumbre de disparar al aire, con las consecuencias trágicas que conocemos.
No se puede perder de vista la Navidad festiva, con numerosos eventos masivos que se relacionan, pero a la misma vez se distancian, del llamado espíritu navideño. Presenciamos los excesos que se cometen en la celebración del Día de Los Santos Inocentes en Hatillo, así como el caos que ocurre en las Fiestas de la Calle San Sebastián del Viejo San Juan, a las que muchos consideran como la culminación de la época navideña.
En fin, que todas estas Navidades se entremezclan para construir la que posiblemente sea el festejo navideño más prolongado del mundo, al estilo puertorriqueño.
23 de mayo de 2018
CÓMO COMPARA PUERTO RICO CON OTROS PAÍSES
Por Manuel Rodríguez Ortega
Puerto Rico no es tan pequeño ná, después de todo. Claro, si lo comparamos con gigantes como Rusia, Estados Unidos o China, entonces nos quedamos bien atrás, pero aún así somos tan o más grandes que muchos territorios del planeta.
Las dimensiones de la Isla Grande de Puerto Rico (4441millas2 o 11502.1 kms.2), son similares a las de islas como Chipre, Córcega y Creta (todas en el Mar Mediterráneo). También nos equiparamos con las islas de Chiloé (Chile), Prince Charles (Canadá), Kodiak (Alaska) y Bouganville (Papua Nueva Guinea). Cuando veamos un mapa o globo terráqueo, podemos tomar estos territorios como punto de comparación.
Hay alrededor de 165 países y territorios que superan en área a Puerto Rico, pero somos más grandes que más de 60 naciones del planeta. Muchos de éstos son estados insulares que, a pesar de que el área que abarcan es enorme por la dispersión de sus islas, tienen mucha menos masa terrestre que Borikén. Eso sucede con archipiélagos como Kiribati, Micronesia, Palau, la Polinesia Francesa y las Islas Marianas, todas en el Océano Pacífico.
Puerto Rico es la más pequeña de las Antillas Mayores (después de Cuba, La Española y Jamaica) pero también es la más grande de las Antillas Menores. Esto es así porque la ubicación estratégica de nuestro país representa la transición entre las grandes islas del Caribe y el arco de los diminutos estados que alcanzan a Sudamérica. La cadena de las Antillas Menores, dividida entre las islas de Sotavento y de Barlovento, sirvió como puente para que los arahuacos emigraran desde el continente para colonizar las islas grandes.
Además de superar en tamaño a las mencionadas islas, Puerto Rico es más grande que países como Brunei, las islas de Cabo Verde, Luxemburgo, Singapur, Guam, Andorra, Liechtenstein, San Marino, Bahrain, Mónaco, Trinidad y Tobago, Barbados y Mauricio, entre otros. Gran parte de estos países han logrado, a pesar de su limitado territorio, un gran desarrollo económico respaldado por la soberanía política que han alcanzado.
Alcanzar la independencia les ha brindado, en muchos casos, las herramientas que les han permitido integrarse a la corriente económica global. Han desarrollado tratados internacionales de comercio y pertenecen a organizaciones de relieve mundial. Como resultado, estos “enanos” intercambian productos y servicios con los países grandes para beneficio de ambos.
Uno de los temores infundados que nos han inculcado por años es que Puerto Rico es muy pequeño, no tiene recursos naturales y de ser libres nos moriríamos de hambre o tendríamos que cortar caña. Nada más lejos de la verdad. Nuestro país, como colonia del imperio más poderoso del planeta, tiene las manos atadas y no puede integrarse a la economía global por todas las trabas que nos impone el Gobierno Federal. Si no podemos firmar tratados de comercio con otras naciones, usar otra marina mercante o tomar control de las aduanas o la inmigración, Puerto Rico seguirá en el estancamiento, a menos que nos integremos al mundo. Como país soberano e independiente podremos darle vida a nuestro desarrollo socioeconómico, porque entre los recursos que tenemos, el más importante es... ¡su gente!
LAS VERDADERAS DIMENSIONES DE PUERTO RICO
La Isla Grande de Puerto Rico no mide 100 millas de largo por 35 millas de ancho (100 x 35) como tradicionalmente se creía. Esta medida corresponde a millas náuticas, cuyo cálculo es impreciso, pues una milla marítima equivale a 1.15 millas terrestres.
En la mayoría de las publicaciones que tratan la geografía de Borinquen, aparece que su área es de alrededor de 9,104 kilómetros cuadrados (3,515 millas cuadradas), calculándose la longitud de la isla grande en 170 kilómetros (106 millas) y un ancho de 60 kilómetros (37 millas).
En la mayoría de las publicaciones que tratan la geografía de Borinquen, aparece que su área es de alrededor de 9,104 kilómetros cuadrados (3,515 millas cuadradas), calculándose la longitud de la isla grande en 170 kilómetros (106 millas) y un ancho de 60 kilómetros (37 millas).
No obstante, de acuerdo con estudios del Prof. Héctor G. Marrero Bonilla, las verdaderas dimensiones territoriales de la Isla serían 115.66 millas (186.13 kilómetros) de largo desde Punta Higuero al oeste (Rincón) hasta Punta Puerca al este (Ceiba). De norte a sur mide 41.66 millas (67.04 kms.) desde Punta Jacinto en Isabela hasta Punta Brea en Guánica.
Por otro lado, el Prof. Ángel David Cruz, director del Departamento de Geografía de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, utilizó un sistema de información geográfica que concluyó que la longitud de la Isla Grande es de 111.5 millas (179.4 kms.) de Punta Higuero a Punta Puerca, y de 39.83 millas (64.1 kms.) de Punta Jacinto a Punta Tocón en Lajas. De acuerdo con ese cálculo, la Isla Grande tendría un área de 4441 millas cuadradas (11502.13 kms.2).
Como siempre pasa en nuestro país, nunca nos podemos poner de acuerdo en nada, así que tenemos dos estudios con resultados diferentes. Pero lo cierto es que somos más grandes de lo que creíamos. Hay que tomar en cuenta que la Isla no es una mole perfecta, ya que hay unos cuantos factores topográficos (montañas, costas, etc.) que dificultan la exactitud de estas medidas.
Si midiéramos a Puerto Rico como archipiélago en toda su extensión descubriríamos un “Gran Puerto Rico” que mide 186.4 millas (300 kms.) desde Isla Monito al oeste hasta Isla Culebrita al este, y 44.6 millas (71.7 kms.) desde Punta Jacinto al norte hasta la Isla Caja de Muertos al sur.
Por lo tanto, nuestra nación podría tener una extensión de 8313.44 millas2 (21531.7 kms.2) para todo el archipiélago puertorriqueño. Esta medición incluye las zonas marítimas dentro de ese cuadrado, por lo que se reduciría el área terrestre. De todos modos, somos mucho más grandes de lo que nos han hecho creer por años.
EL DERECHO DE LA IZQUIERDA
por Manuel Rodríguez Ortega
publicado en el periódico El Hostosiano
octubre 2010
Es común deducir que si una persona está molesta sin razón evidente, “se levantó por el lado izquierdo de la cama”. Se menciona también que aquel que le es infiel a su pareja es porque “tiene una amante por la izquierda”. El que maneja negocios turbios “está bregando por la izquierda”. Si no tenemos mucha destreza para aprender a bailar, es porque “tenemos dos pies izquierdos”. Peor aún, a los que usamos más la mano izquierda, nos asustan con que “los zurdos no van al cielo”.
Ciertamente, a los zurdos nunca se les ha hecho fácil vivir en un mundo de derechos. Incluso, si queremos estudiar abogacía, vamos a la Escuela de Derecho. El cristiano tiene la esperanza de que, al morir, vaya a morar a la diestra del Señor. Un trabajador habilidoso en su oficio es muy diestro. Las disposiciones legales que nos cobijan son derechos humanos. En el juego de béisbol, el zurdo que se trepa a la lomita es un lanzador “del lado prohibido”. Si estamos desorientados y buscamos una dirección, usualmente nos recomiendan “siga derechito por esta carretera”.
La disyuntiva que tenemos es definir entre lo “diestro” y lo “siniestro”. Lo derecho tradicionalmente alude a la ley y el orden, la justicia y la autoridad, lo correcto, justo, hábil y listo. Por el contrario, lo que está a la izquierda se asocia con lo extraño, infortunado, malo, torcido, traicionero, sucio y torpe. La mayoría de las religiones han condenado la zurdera a través de la historia, por considerársele profana, diabólica y contraria a los preceptos de la fe. Sin embargo, para el budismo la mano izquierda simboliza sabiduría, al igual que en la cultura incaica.
Para colmo de males, los zurdos tenemos que sufrir la dificultad de manejar objetos de uso cotidiano que están fabricados para derechos, tales como tijeras, abrelatas, cuchillos, herramientas, instrumentos musicales, relojes, pupitres, etc. No obstante, ya se producen cada vez más artículos adaptados a su uso con la mano izquierda, ante la creciente población de zurdos que ya no están sujetos a la presión de obligarlos a ser derechos. De hecho, por siglos obligaron a los niños zurdos a escribir con la mano derecha, amarrándoles la mano izquierda a la espalda.
Ser zurdo no debe considerarse como un defecto o manía que hay que corregir. Entre un 8% y 13% de población es zurda, con mayor proporción entre los varones. El origen de la zurdera depende de dos factores: la herencia genética y el adiestramiento o experiencia que cada niño tiene durante su maduración cerebral.
Los dos hemisferios del cerebro controlan de forma cruzada el lado opuesto del cuerpo. Por lo tanto, se asocia a la zurdera el predominio del hemisferio derecho del cerebro. Éste controla la creatividad, la visión, la memoria visual, las emociones, el sentido espacial, la apreciación de la forma y el color. Por otro lado, el hemisferio izquierdo (que domina el lado derecho del cuerpo) se relaciona con procesos de inducción, deducción, la lógica, el lenguaje, la escritura y las matemáticas.
Este predominio del lado derecho del cerebro hace que los zurdos tiendan a ser - probablemente - más pensadores, más creativos y visuales que los diestros. Esto puede explicar que exista un mayor porcentaje de zurdos en la música, el deporte y las artes en general. Irónicamente, también entre los zurdos hay mayor incidencia de trastornos neuronales y problemas mentales.
Históricamente se han denominado como “izquierdistas” a todos aquellos movimientos de origen popular que han desafiado las estructuras de poder oligárquicas, conservadoras y explotadoras de los pueblos. Frente a esa derecha autoritaria y elitista, la izquierda ha combatido para lograr cambios políticos que generen igualdad y justicia social. En esa categoría se han acomodado tradicionalmente una amplia variedad de movimientos progresistas: socialistas, socialdemócratas, comunistas, ambientalistas, liberales, sindicales, feministas, nacionalistas y anarquistas.
Podemos concluir que ser zurdo representa la expresión libre del que no se ajusta a los prejuicios, y que desafía lo establecido. Todo aquello que implique izquierda es una afirmación de resistencia que busca obtener la igualdad y el reconocimiento. Después de todo, somos parte de esa izquierda comprometida que lucha por la libertad de la Nación. Así que levantemos el puño izquierdo para juntos entonar “¡Despierta borinqueño...!”
22 de mayo de 2018
¿DEFINE EL PIGMENTO EL INTELECTO?
por Manuel Rodríguez Ortega
Pareciera que el precepto bíblico “creced y multiplicaos” nació del origen de los homínidos, que evolucionaron en diversas especies a partir del Australopitecus hasta el Homo sapiens. Nuestros antepasados se reprodujeron en masa y se dispersaron por todo el planeta. Cruzaron ríos y mares, atravesaron selvas, montañas y desiertos, y hasta cruzaron puentes glaciales como el del estrecho de Bering. Cada una de las ‘manadas’ que se establecieron en esa diversidad de ecosistemas, forjaron sus propias culturas y formas de vida. En el camino, su apariencia física se diversificó de acuerdo con su legado genético y el ambiente que les rodeaba. Por eso se manifiesta en la humanidad una amplia gama de tonos de piel, tipos de cabello y rasgos faciales. Si sumáramos todas estas características y las pusiéramos en una licuadora, saldría como resultado una sola fórmula: la especie humana.
Esa diversidad de elementos entre unos grupos y otros ha sido utilizada siempre como una excusa para establecer barreras entre los miembros de nuestra especie, que van mucho más allá del pigmento. Aunque a muchos les disguste, es bueno recordar que nuestros antepasados más primitivos eran de color oscuro – o negro, según lo prefiera. En África, la cuna de la humanidad, lo más práctico para los primeros homínidos sería tener la piel negra. Ante el Sol inclemente de la sabana africana y sin pelo suficiente para proteger la piel, lo mejor era protegerla con mucha melanina. El Homo sapiens evolucionó en África, al separarse genéticamente de los demás simios. Por lo tanto, todas las variaciones étnicas que surgieron de la dispersión del ser humano por todo el planeta, descienden de la llamada raza negra.
Por muchos siglos coexistieron centenares de culturas a través del planeta, pero en un relativo aislamiento entre ellas. Una vez proliferan las exploraciones, el intercambio comercial –y lamentablemente– las guerras, comenzamos a ‘reencontrarnos’. En el caso específico de los europeos, de piel clara y con una tecnología relativamente más desarrollada que en otras culturas, éstos pretendieron apoderarse del resto del mundo. Al chocar con otras culturas que eran físicamente diferentes a ellos, establecen el concepto 'raza', el cual estableció clasificaciones entre los humanos. Con esta diferenciación se llegó al punto de teorizar cuál raza era superior o más avanzada en términos cognitivos o tecnológicos. Por supuesto, estas consideraciones provenían de personas de la raza 'blanca', que justificaron con ello la explotación económica y social de otros pueblos ‘de color’.
El concepto ‘etnia’ ha probado ser más acertado y amplio a la hora de estudiar al ser humano, en lugar de limitarnos a la ‘raza’. La etnia abarca, más allá de una semejanza en el tono de piel, la cultura, los valores y creencias, el idioma y su relación con su entorno. El grado relativo de desarrollo tecnológico de un grupo étnico no obedece a superioridad o inferioridad racial, sino al modo en que una sociedad interactúa con su ambiente y cómo aprovecha los recursos a su alrededor. En aquellos entornos donde hay más recursos naturales disponibles y el clima es estable no es necesario desarrollar tantas herramientas y artefactos complejos, como en aquellos donde hay escasez de recursos o las condiciones del clima ameritan crear soluciones más efectivas. Por eso es que un abrigo de piel de un esquimal no tendría utilidad alguna en la selva del Amazonas, del mismo modo que una canoa no serviría para navegar en el desierto de Gobi. Un viaje en camello es mucho más eficiente que cualquier vehículo “4 x 4” para adentrarse en el Sáhara. En el norte de Europa, por ejemplo, abunda la madera para construir casas, mientras en el Sahel africano fabrican las casas con barro e incluso con estiércol de vaca, porque es la única materia prima con que cuentan.
La historia de la humanidad siempre se ha fundamentado en la imposición de unas culturas sobre otras, guerras por territorios y recursos naturales, matanzas, ultrajes y esclavitud. Por lo tanto, el desarrollo de Puerto Rico como nación no estuvo exento de esas tragedias humanas. En la escuela nos inculcan que somos una mezcla de taíno, español y africano. Lo que no nos dicen es cómo se produjo ese mestizaje, por medio de violaciones sexuales, exterminio de indios y tráfico de esclavos africanos. De este terrible proceso histórico es que surgió nuestra identidad nacional, mestiza y rica en cultura, la cual refleja la herencia de esas vertientes étnicas. Entre esas manos que trabajaron nos nació la Patria, como menciona el contundente poema –convertido en canción– Oubao moin de Juan Antonio Corretjer.
Sin duda alguna, las aportaciones de nuestros ancestros han sido enormes en cuanto al desarrollo del conocimiento. Por lo tanto, el cúmulo de sabiduría en nuestra cultura es producto de todas las gotas de pigmento que brotaron del sudor, sangre y lágrimas de nuestros antepasados. ¿Acaso el pigmento define el intelecto? ¡Claro que sí, pues todos (blancos, negros, indios, chinos, etc.) inyectamos color a nuestras vidas!
ISLAS Y PAÍSES COMPARADOS CON PUEBLOS DE PUERTO RICO
ANDORRA: 181 mi² (468 km²)
Arecibo + Hatillo + Barceloneta: 186.4 mi² (482.8 km²)
ANGUILLA: 35 mi² (91 km²)
Villalba: 35.6 mi² (92.3 km²)
ANTIGUA (Antigua y Barbuda): 108 mi² (281 km²)
Utuado: 113.5 mi² (294 km²)
ARUBA (Antillas Holandesas): 69 mi² (180 km²)
Salinas: 69.4 mi² (179.7 km²)
ASCENSIÓN: 34 mi² (88 km²)
Santa Isabel: 34 mi² (88 km²)
BAHRAIN: 295.3 mi² (765 km²)
Arecibo + Utuado + Hatillo + Florida: 296.5 mi² (767.8 km²)
BARBADOS: 169 mi2 (439 km2)
Arecibo + Hatillo: 167.7 mi2 (434.4 km2)
BARBUDA (Antigua y Barbuda): 62 mi² (160.5 km²)
Lares: 61.4 mi² (159.1 km²)
BERMUDA: 20.5 mi2 (53.2 km2)
Trujillo Alto: 20.8 mi2 (53.8 km2)
BONAIRE (Antillas Holandesas): 114 mi2 (294 km2)
Utuado: 113.5 mi2 (294 km2)
CURAZAO (Antillas Holandesas): 171 mi² (444 km²)
Arecibo + Hatillo: 167.7 mi2 (434.4 km2)
DOMINICA: 290 mi² (751 km²)
Arecibo + Utuado + Hatillo + Florida: 296.5 mi² (767.8 km²)
FRANJA DE GAZA (Palestina): 141 mi2 (365 km2)
Arecibo + Barceloneta: 144.6 mi2 (374.6 km2)
GIBRALTAR: 2.6 mi2 (6.7 km2)
Viejo San Juan: 2.6 mi2 (6.8 km2)
GRANADA: 134.5 mi2 (348.5 km2)
Arecibo + Florida: 141.2 mi2 (365.6 km2)
GRAN CAIMÁN (Islas Caimán): 75.7 mi2 (196 km2)
Mayagüez: 77.6 mi2 (201.1 km2)
GUAM: 210 mi² (540 km²)
Ponce + Juana Díaz + Villalba: 210.7 mi² (545.6 km²)
ISLA CHRISTMAS (Australia): 52 mi² (135 km²)
Cayey: 51.9 mi² (134.5 km²)
ISLA DE PASCUA (Chile): 63.2 mi2 (163.6 km2)
Orocovis: 63.6 mi2 (164.8 km2)
JERSEY (Reino Unido): 45 mi² (116 km²)
Carolina: 45.3 mi² (117.4 km²)
KEY WEST (Florida, Estados Unidos): 5.6 mi² (14.5 km²)
Cataño: 4.9 mi2 (12.5 km2)
KEY WEST (Florida, Estados Unidos): 5.6 mi² (14.5 km²)
Cataño: 4.9 mi2 (12.5 km2)
LIECHTENSTEIN: 62 mi2 (160 km2)
Lares: 61.4 mi2 (159.1 km2)
MALÉ (Islas Maldivas): 2.2 mi² (5.8 km²)
Levittown (Toa Baja): 2.3 mi² (6 km²)
MALTA: 122 mi² (316 km²)
Arecibo: 125.9 mi² (326.2 km²)
MANHATTAN (New York, Estados Unidos): 22.8 mi² (59.1 km² )
Isla de Mona: 22 mi² (57 km² )
MANHATTAN (New York, Estados Unidos): 22.8 mi² (59.1 km² )
Isla de Mona: 22 mi² (57 km² )
MAURICIO: 724 mi2 (1874 km2)
Arecibo + Ponce + Utuado + Adjuntas + Lares + Jayuya
+ Juana Díaz + Peñuelas + Hatillo + Camuy: 720 mi² (1864.6 km2)
MICRONESIA (área terrestre): 271 mi2 (702 km2)
Arecibo + Utuado + Hatillo: 281.3 mi² (728.4 km²)
MÓNACO: 0.8 mi² (2 km²)
Levittown (Toa Baja): 2.3 mi² (6 km²)
MONTSERRAT: 39.3 mi² (102 km²)
Añasco: 39 mi² (101.7 km²)
NAURU: 8.1 mi2 (21 km2)
Santurce: 8.7 mi2 (22.5 km2)
NEVIS (St. Kitts y Nevis): 36 mi² (93 km²)
Cidra: 36 mi² (93.3 km²)
NEW PROVIDENCE (Bahamas): 79.9 mi2 (207 km2)
Coamo: 78.1 mi2 (202.3 km2)
PITCAIRN (isla principal): 1.77 mi² (4.6 km²)
Levittown: 2.3 mi² (6 km²)
SABA (Antillas Holandesas): 5 mi² (13 km²)
Cataño: 4.9 mi2 (12.5 km2)
SAINT JOHN (USVI): 20 mi2 (52 km2)
Trujillo Alto: 20.7 mi2 (53.7 km2)
SAMOA AMERICANA: 77 mi² (199 km²)
Mayagüez: 77.6 mi² (201.1 km²)
SAN ANDRÉS (Colombia): 10 mi2 (26 km2)
Hormigueros: 11.3 mi2 (29.4 km2)
SAINT KITTS: 67 mi2 (174 km2)
Adjuntas: 66.7 mi² (172.7 km²)
SAN MARINO: 24 mi2 (61 km²)
Toa Baja: 23.2 mi2 (60.2 km²)
SAN MARTÍN: 34 mi2 (87 km2)
Las Piedras: 33.9 mi2 (87.8 km2)
SAINT CROIX (USVI): 82.8 mi2 (210 km2)
Coamo: 78.1 mi2 (202.3 km2)
SANTA LUCÍA: 238.2 mi2 (617 km2)
Arecibo + Utuado: 239.5 mi2 (620.2 km2)
SAINT THOMAS (USVI): 32 mi2 (83 km2)
Aibonito: 31.3 mi2 (81.1 km2)
SAN VICENTE Y GRANADINAS: 150 mi2 (389 km2)
Arecibo + Barceloneta: 144.6 mi2 (374.6 km2)
SINGAPUR: 278 mi2 (719.2 km2)
Arecibo + Utuado + Hatillo: 281.2 mi2 (728.4 km2)
TOBAGO (Trinidad y Tobago): 116 mi² (300 km²)
Ponce: 114.8 mi² (297.2 km²)
TONGATAPU (Tonga): 99 mi² (257 km²)
Manatí + Vega Baja: 92 mi² (238.3 km²)
TORTOLA (BVI): 21.5 mi2 (55.7 km2)
Maunabo: 21 mi2 (54.6 km2)
TRISTAN DA CUNHA: 37.8 mi2 (98 km2)
Morovis: 38.9 mi2 (100.7 km2)
TUVALU (área terrestre): 10 mi² (26 km²)
Culebra: 11.6 mi2 (30.1 kms2)
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